Ángulos en la terapia en drogodependencias (I)
- 15 jun 2018
- 2 Min. de lectura
"Entendamos algo: una terapia en drogodependencia no consiste en el logro de la abstinencia (aunque claramente va a pasar por ahí); consiste más bien en la construcción de un proyecto de vida en el que las sustancias no juegan un papel".
Quieres el cambio, pero cuando vislumbras lo que tienes que hacer la motivación mágicamente se disipa. Esto no es un tema exclusivo de la terapia en drogodependencias: es cosa de que revisemos nuestros propósitos de año nuevo. ¿Bajar 10 kilos? Veamos cuánto dura la elíptica en funcionamiento antes de retomar su función como secadora de toallas. ¿Ser más paciente? Esperemos hasta que empiecen las clases, y los chicos se demoren en el baño y ya son las 7:20. Bastante común es ver pacientes que piden ayuda, aproblemados y concientes, pero que cuando se dan cuenta de hasta qué punto deben cambiar para sacar el problema de raíz, entran en una suerte de pánico. Shock a la primera lámina, por decirlo de alguna forma. Lo más lamentable es que eso a menudo ocurre antes de siquiera llegar a la consulta.
Ahí hay un problema. Una cierta concepción de "lo que va a ocurrir" se interpone en el camino a la sanación. En específico, en esta ocasión, me voy a referir al elemento sustractivo. Tengo un consumo, ahora no lo voy a tener. Tengo una droga. Me acompaña. Me sirve (o al menos, eso creo). Y ahora no la voy a tener. Sé que no debería tenerla, pero el punto es que ahora no la voy a tener. Está claro que la persona no se lo plantea en estos términos (de hecho, tengo la noción de estar más bien traduciendo movimientos psíquicos antes que un derecho diálogo); no obstante, es una lectura más que probable.
Por lo tanto, sustitución.
"Juegas fútbol? Muy bien. No consiste (la construcción de dicho proyecto de vida) en jugar con diez. Consiste en tener a los once en la cancha, al resto de la banca completa, y que ese tipo simplemente no esté convocado. Hey, y ganando torneos más encima".










Comentarios